Escribe mejor de lo que jugaba (?)
Como ya es una constante de los últimos tiempos el Burrito no es noticia por lo que genera dentro de una cancha. Debido a las reiteradas ausencias a las prácticas y su bajo nivel futbolístico, la dirigencia y el técnico de All Boys están evaluando la manera de rescindirle el contrato. Recordemos que antes de pasar a préstamo al equipo de Floresta el Burrito firmó con River Plate un contrato por 3 años por lo cual si All Boys logra rescindirle a Ortega inmediatamente debe volver a River. Para Ortega la llegada a All Boys solamente sirvió para reducirle un poco la exposición mediática y nada más, encima allí perdió la contención y paciencia que se le tuvo en River por lo menos hasta la llegada de JJ.
Queda claro que en River no va a encontrar lugar, no es fácil la situación pero la dirigencia deberá anticiparse al conflicto que tiene en puerta. ¿Alguno se imagina al Burrito entrenando con la 4ta? Imposible e innecesario. DAP tiene la tarea de convencer al Burrito que su tiempo dentro de las canchas terminó, que puede colaborar con River y también ayudarse a si mismo desde un lugar sin tanta exposición y presión como dentro de un campo de juego.
En relación con este tema me pareció oportuno hacer un resumen de la muy buena nota que publicó Gustavo Lombardi en la Revista Un Caño Nro 34 de marzo de este año. Allí el Gringo describe las reacciones de un plantel ante una situación que le tocó vivir en su paso por Inglaterra. Situación que puede considerarse análoga a la que vivió el plantel de River hasta no hace mucho tiempo.
El diálogo tiene lugar en la puerta del vestuario, el único sitio después del campo de juego donde el jugador de fútbol se siente a gusto, protegido.
- ¿Y? ¿Llegó?
- No, todavía no. ¿Esperamos un poco más o salimos? Algunos muchachos ya se están impacientando.
- Salgamos, ya no podemos esperarlo más.
Entrenador y capitán son los protagonistas de la charla. El motivo: la ausencia (una más) de uno de los muchachos. Y no de uno cualquiera.
Entonces el entrenamiento ya no será el mismo. A la hora de juntarse todos en el medio de la cancha, como todos los días, su ausencia será elocuente. Inconscientemente, sus compañeros dejarán un lugar libre, su lugar. Y ese espacio cegará, incomodará, distraerá a todo ese grupo de hombres que ya no sabe como manejar la situación. Una situación que hace rato se transformó en un problema. Un problema de uno que es el problema de todos mientras vistan los mismos ropajes. […]
Un equipo de fútbol es una estructura piramidal. En el extremo de esa pirámide el entrenador es el vértice, el conductor y desde allí comienza a marcar una tendencia, un estilo… de juego, sí, para eso lo contrataron, pero también deberá ser el primero que dé un paso adelante para resolver estos problemas. […]
Ante ese panorama, y dentro de esa pirámide, la pelota pasa a los jugadores de mayor experiencia. Pero en ese segundo escalón de mando, las opiniones no son unánimes. Hay distintos puntos de vista. Están los que tienen bronca, los que tienen lástima, los que tienen indiferencia y quienes, aún con intenciones de ayudar, se descubren colmados de ignorancia a la hora de actuar ante una situación que nunca hubieran imaginado dentro de este ambiente. […]
Él se engañará. Convenciéndose de que este grupo que lo rodea en el vestuario, de que este ambiente que lo rescató tantas veces, de que este fútbol que tanto ama, es lo más importante de su vida. Y nosotros nos engañaremos, también, convenciéndonos de que es así como mejor lo ayudamos. Así, no haciendo absolutamente nada para rescatarlo realmente. Absorbiéndole, sí, hasta las últimas gotas de talento en beneficio de todos.
Por: Enrique














