Es la palabra que mejor cabe a este momento de River Plate. ¿Cómo se ha llegado a este presente?. ¿Quiénes son los responsables?. A modo de introducción, hagamos un poco de historia. Hay momentos denominados bisagra en el mundo del fútbol, y por supuesto River Plate tiene varios, para bien o para mal.
Son los buenos:
• 1923 La mudanza a Avenida Alvear y Tagle.
• 1931 La adquisición de Carlos Peucelle resultando fundamental su aporte primero dentro de cancha y luego haciendo docencia.
• 1932 La incorporación de Bernabé Ferreyra, primer gran ídolo de Fútbol Argentino, forjando la grandeza institucional de River Plate. En buena medida a él se le debe la construcción del Monumental.
• 1934 La compra de los terrenos para la construcción del Estadio Monumental y su posterior inauguración.
• 1940 La aparición de La Máquina fortaleciendo aún más el destino de grandeza.
• 1950 La llegada de Walter Gómez, jugador exquisito protagonista de una década brillante.
• 1975 Las compras de Labruna, para torcer el rumbo de la historia, recuperando la gloria perdida.
• 1983 El fichaje de Enzo Francescoli.
• 1984/86 Las adquisiciones de Santilli, para alcanzar los títulos que faltaban. River Plate Campeón de América y del Mundo.
• 1990 La asunción de Passarella como Director Técnico quien promovió varios juveniles desde la cantera, siendo su aval un incondicional apoyo desde la dirigencia. Varios de esos futbolistas fueron grandes protagonistas en la obtención de los títulos nacionales e internacionales a lo largo de la década.
Son los negativos:
• 1958 Mundial de Suecia con la participación de varios jugadores de River Plate. Se pagó tributo por 17 años.
• 1961 La venta de Menéndez. Comenzaba el ocaso de Liberti, quien se lo sirvió en bandeja a la contra.
• 1962 El penal de Delem.
• 1966 Final con Peñarol. River Plate pudo haber sido el primer equipo argentino en ser campeón de América y de la Intercontinental.
• 1976 Primera venta de Alonso. Final en cancha de Racing.
• 1981 Segunda venta de Alonso.
• 1987 El gol que pierde Funes en cancha de Independiente, se escapa el bicampeonato en la Libertadores.
• 2000 Copa Libertadores con Gallego como DT.
• 2002 Cesación en el cargo de Ramón Díaz.
• 2004 Semifinal Copa Libertadores
Alojándonos en el pasado más cercano, esta historia (deportivamente hablando) comenzó en aquel partido por Copa Libertadores frente San Lorenzo en el Monumental. A pesar de ser un empate, es una de las peores derrotas de la historia. Sin embargo, de haber sorteado el turno, probablemente River Plate hubiera alcanzado el título. Si bien el fútbol no tiene carácter transitivo, tomemos en cuenta que La Liga fue campeón luego de eliminar al equipo de Ramón. No obstante, y estoy seguro, con un River Plate campeón de Copa Libertadores hoy el presidente sería Aguilar, puesto que triunfal y con el aparato político a su merced, así habría sucedido. A partir de allí en el plano local se ganó el campeonato, por obra y gracia de Carrizo y la inspiración de Ortega en Santa Fe antes de ser crucificado por Simeone, quien hasta hoy no me explico como se fue aplaudido por gran parte de estadio mientras el equipo marchaba último en aquella igualdad 3-3 frente a Huracán.
Lo que siguió fue la agonía del ciclo Aguilar, con el lastre de las malas incorporaciones, el desmanejo en todas las áreas del Club hasta su capitulación en las urnas.
La actualidad muestra un notorio desconcierto. ¿Hay que hablar de la dirigencia?. Así debería ser. Sin embargo, dentro de una conducción unipersonal, la Comisión Directiva parece tallada y pintada a mano. Sabemos que todas las decisiones las toma el Presidente, sin consulta alguna. Por lo bajo ya se escuchan voces de disconformismo entre los directivos riverplatenses. Sin embargo no se expresan donde deberían, en la sala de sesiones. A Passarella sus compañeros (?) le temen. De diferentes maneras. Inicialmente el temor es físico. Luego el pavor se traslada a otro tipo de castigos: no participar en el área designada y falta de entradas.
¿Y que pasa con el socio?. Todo bárbaro. Cierre del Club, aumento de la cuota social, aumento de los aranceles, aumentos, aumentos y más aumentos.
Volvieron y seguro para quedarse, las luchas intestinas de la barra. Otra vez las inmediaciones del Monumental han sido escenario de un campo de batalla.
En la reciente sesión de Comisión Directiva se aprobó iniciar acciones legales al ex Presidente Aguilar por el pase de Beluschi. Sería una feliz medida si acaso se pudiera probar algo, pero no creo en Los Reyes Magos. La intención es clara: tapar el incremento de 80 millones en el pasivo y disimular el peor Balance de la historia del Club. Algunos detalles que los dirigentes del oficialismo aprobaron son los siguientes: En jugadores se gastaban 34 millones al año. En la presente temporada, con 10 jugadores menos se gastaron 47 millones, sin contar, porque curiosamente no están en el Balance, 12 millones más para aquellos que quedaron en libertad de acción. Ni siquiera KPMG, la empresa que hace la auditoría (?), avala el Balance presentado. La empresa de seguridad cesanteada por el Presidente costaba 5.8 millones al año, la actual 7 millones largos. Ah! y además está el juicio de la empresa saliente. Con este tipo de acciones de gobierno vamos a la convocatoria de acreedores sin escalas. En la misma reunión, el Presidente dijo textualmente que “no quería dibujar el Balance”. ¿Cómo puede ser que diga estas cosas? Fue un sincericidio de cómo se manejan las cosas en los clubes, sin embargo los muñecos de la oposición… No dijeron ni mu. Están pintados. Ahí mismo deberían replicar.
El pasivo de nuestra Institución asciende a 220 millones de pesos. ¿Porqué se habrá desestimado aquella iniciativa de riverplatenses por Facebook para saldar la deuda?. Porque el negocio del fútbol es el déficit. El fútbol como juego y sana pasión de millones de hinchas necesita ser protegido de quienes buscan instrumentarlo para sus intereses particulares. El deporte se ha convertido en una de las industrias más rentables en el mundo y frente a eso solo cabe pedirle a la ética que no lo abandone.
A la luz de los primeros resultados ¿Alguien cree que Passarella es el hombre indicado para presidir River Plate?. Sus antecedentes se conocen en el verde césped. No en la función directriz. No ha mostrado capacidad de conducción, encerrándose en el silencio. No hay mensaje al riverplatense. ¿Será que no tiene nada para decir?. ¿Y qué pasa con sus pares de Comisión Directiva?. ¿Porqué la mordaza?. ¿Y la oposición?. ¿Porqué aparecen como buitres ex candidatos? ¿Huelen carroña?. El actual Presidente fue parte del peor ciclo de gobierno de Aguilar, atornillándose a su propia silla eléctrica para mantenerse en el cargo de entrenador leyendo una carta. Dirigió equipos que fueron eliminados por conjuntos bolivianos y venezolanos. Eligió a Rosales por sobre Lavezzi. Y si hablamos de compras bueno sería hacer un repaso a la hora de las altas y algunas bajas de los planteles que condujo Passarella:
Primer ciclo 1990 – 1994. Contrataciones: Juan Amador Sánchez, Sergio Berti, Juan José Rossi, Ramiro Castillo, Leonardo Fernández, Jorge Theiler, Ramón Díaz, Guillermo Rivarola, Julio Toresani, Claudio Spontón, Fernando Cáceres, Oscar Acosta, Ricardo Altamirano, Jorge Balbis, Alfonso Domínguez, Javier Zeoli, José Fabián Albornoz, Javier Sodero, Carlos Bustos, Sergio Goycoechea, Fernando Gamboa, José Villarreal, Gabriel Cedrés, Roberto Ayala, Gabriel Amato, Leonardo Vujacich.
Bajas: Angel Comizzo, Gabriel Batistuta
Segundo ciclo 2006/2007. Contrataciones: Fernando Belluschi, Bernardo Leyenda, Federico Lussenhoff, Ariel Ortega, Marcelo Sosa, Eduardo Tuzzio, Diego Galván, Juan Ojeda, Leonardo Ponzio, Nelson Rivas, Mauro Rosales, Marco Rubén, Cristian Villagra, Sixto Peralta, Nicolás Sánchez, Alexis Sánchez, Mario Vega, Rolando Zárate
Bajas: Germán Lux, Gastón Fernández, Víctor Zapata.
Período Presidencial: Alexis Ferrero, Juan Manuel Díaz, Gustavo Canales, Rodrigo Rojas, Carlos Arano, Juan Pablo Carrizo, Mariano Pavone, Caruso, Josepmir Ballón, Walter Acevedo, Jonathan Maidana, Luciano Abecasis, Adalberto Román.
Se habló de auditoría pero no fue más que un sonajero electoral. Ahora de acciones legales a los popes de la gestión anterior. Venden humo. Porque Turnes, Bravo, Renzi y Aurelio eran hasta hace unos meses miembros de la Comisión Fiscalizadora saliente. Un simple repaso por el Estatuto de River Plate arrojará respuestas más claras acerca de sus roles en la gestión anterior:
Art. 87º – La Comisión Fiscalizadora tiene por misión velar por el cumplimiento de las normas legales y estatutarias en lo que se relaciona con la defensa del patrimonio institucional, con el objeto de contribuir a su mejor desenvolvimiento económico y financiero (...)
Art. 89º - La Comisión Fiscalizadora tendrá los siguientes deberes y atribuciones: a) Examinar los libros y documentos del Club, siempre que lo juzgue oportuno y por lo menos cada tres meses; b) Fiscalizar la inversión de los fondos sociales, cuidando que se empleen en la forma estatutaria; c) Intervenir y opinar con respecto al cálculo de recursos y presupuesto de gastos de cada ejercicio económico; d) Informar a las asambleas sobre la situación económica del Club, así como de los balances y cuenta de gastos y recursos; e) Informar a la Comisión Directiva de cualquier irregularidad contable de inversión o manejo de fondos que hubiere observado y en caso de que la Comisión Directiva no adopte las medidas que correspondan reglamentariamente, solicitar la convocatoria de la Asamblea de Representantes, a sus efectos; f) Podrán asistir a las reuniones de la Comisión Directiva con voz pero sin voto; g) Sesionar por lo menos una vez por mes con la presencia de un mínimo de seis de sus miembros titulares; h) Encomendar a los miembros suplentes las tareas de colaboración que considere convenientes; i) Además de lo expuesto, la Comisión Fiscalizadora deberá dictaminar sobre la Memoria, Inventario, Balance General y Cuenta de Gastos y Recursos presentados por la Comisión Directiva (...)
Decía en momentos aciagos en la vida deportiva riverplatense Julian William Kent: “¡Como duele River Plate!”. Después de leer esto saquen sus propias conclusiones acerca del resultado de la auditoría y las acciones legales a Aguilar, Israel y Grimberg. El paso del tiempo tendrá, como ocurre habitualmente, la última palabra.
Por: Sr. River Plate