A veces para crecer y cambiar hace falta audacia y salir de lo convencional
A raíz del posteo de ayer, surgieron varios temas que lamentablemente no me da el tiempo para poner bajo discusión pero voy a intentar tomar un tema que me tiene preocupado hace rato. Desde hace rato, las elecciones del club dejaron de elegir al mejor candidato para elegir al candidato que prometa terminar con lo malo del anterior. La campaña electoral dejó de ser la suma de ideas para terminar con los errores pasados sino que son palabras vacías que endulzan al elector que sabe la necesidad de cambio que existe. Aragón Cabrera prometió salir de los 18 años sin títulos, Santilli prometió repatriar a Labruna y Alonso, Dávicce terminar con los barras que hacían lo que querían dentro del club, Aguilaucha terminar con la corrupción y negociados en los pases y DAP terminar con los kioskitos. Del como y de los otros temas ninguno de estos candidatos mostró un plan por más que los primeros cumplieron con su promesa principal y elemental. Hablamos de 40 años atrás, de una organización y una forma de gobernar que ya tenía su tiempo (extremadamente exitosa hasta fines de los 50, fracasada luego por más que hayamos mantenido los títulos y absolutamente vetusta hoy en día). Modernizar el Estatuto para permitir el crecimiento institucional e impedir ser gobernados por iluminados que solo piensan en sus apetencias personales ya se volvió más que una necesidad, es casi la herramienta para salvarnos de ser convertidos en una S.A. o volver al status de club modelo y pionero.
El Estatuto no es una prioridad para los políticos como tampoco lo es otra herramienta fundamental conseguida por un grupo de socios, el derecho del socio de ser informado de cada acto de gobierno. La falta de un estadista (?) nos lleva a los egoísmos y soberbias personales de quienes se quieren creer o convertir en lo dueños o amos de la pasión de cerca de 20 millones de personas. Los tiempos avanzan y el club se sigue manejando como hace más de 50 años (razón por la que fracasa nuestro club). ¿A quién se le ocurrirá discutir sobre crecimiento institucional? ¿A quién se le ocurrirá preguntarse sobre la cantidad de socios y la gente que desea ir a la cancha? ¿Quién hablará sobre la necesidad de modernizar el Monumental, de agrandarlo o de mudarlo? ¿Quién se preocupa por el cambio del modelo exportador de jugadores (los jugadores ya no deben pasar por River Plate o bosta para irse al exterior y encima los otros clubes no quieren venderle a los grandes)? ¿Quién plantea cambiar el modelo de entregar pibes a Europa antes de tiempo (para traer jugadores más experimentados pero carísimos y que no valen lo que piden)? ¿Quién plantea que este modelo hace traer jugadores caros, que muchas veces no sirven y que tienen contratos altísimos por años? ¿Quién plantea que la crisis europea plantea un nuevo problema, muchísima menos plata que no sirve para salvar ningún déficit operativo (?) pero sigue siendo la única idea para dibujar el balance? ¿Quién va a cambiar el modelo (más allá de prometernos el marketing salvador y no vender jugadores con intervención de intermediarios)?
Dentro de las decenas de preguntas que pocos dirigentes se hacen y se preocuparían por responder, hay un tema que surgió ayer y que la renuncia del presidente de AAAJ me ayuda a traer. Yo soy de los que opinan que todo lo que toca Grondona está acompañado de una calculada dosis de suciedad y manipulación por conveniencia propia (una habilidad que lo lleva a mantener el poder durante 35 años y ser quien maneja la caja de la FIFA). No creo que llegue a digitar quien será el próximo campeón pero si hace todo lo posible para empujar a los clubes hacia donde él quiere. Pensar que Segura vendió la permanencia para descender me parece absurdo (contrató a Carusso Lombardi y le dijo, le pago para que Ud. descienda, los jugadores ya saben que deben perder todos los partidos).
A veces con ser gigante no alcanza...
A mi modo de ver la metodología es muchísimo más sutil. El Gobierno Nacional llegó al fútbol entregando la plata que éste genera (que es muchísima) pero fueron los clubes quienes decidieron como repartirlo. Fue justamente Aguilaucha quien votó para que los demás equipos recibieran más plata y rompió así el bloque de los equipos grandes. Junto con este beneficio que recibieron los clubes más chicos se sumó una nueva reglamentación que cambió la forma de hacer negocios en el fútbol (que obviamente ningún dirigente tuvo en cuenta), los clubes ya no son los ¨dueños¨ de los jugadores sino que hacen contratos por tiempos determinados. Con esta metodología y con la plata fresca, varios clubes decidieron contratar jugadores importantes (en la mayoría de los casos por encima de sus posibilidades) por 6 meses o un año. Esta es la razón por la que los clubes chicos quieren torneos cortos, en 6 meses tienen herramientas para ¨sacrificarse¨ y salir campeones o pelear sin armar un camino (como hicieron Velez, Lanús, ELP, NOB...). Huracán, Banfield, AAAJ armaron muy buenos planteles con un costo superior al que manejaban y lograron pelear el título (con mérito propio, más un empujoncito de Grondona) pero automáticamente desarmaron los planteles en su totalidad y terminaron en zona de descenso en un par de años (con el agregado de tener que devolver favores a Grondona). Menos evidentes son los casos de CAI (en varios torneos terminó entre los últimos y ya se salvó 2 veces del descenso gracias a extraordinarias campañas con planteles comprados sin plata), River Plate (el último plantel con algunos jugadores ¨interesantes¨ y caros fue el del 2008 y ante la falta de plata terminamos al año siguiente en el peor plantel de la historia), CASLA (Ramón armó un equipo y salió campeón pero antes y después fue patético), Racing (al campeón del 2001 lo siguieron campeonatos de descenso) y tantos otros ejemplos. La pregunta que le haría a los hinchas de AAAJ y Banfield (Arsenal es un caso aparte) es si aceptan salir campeones si ello implica descender al poco tiempo (algo así como venderle el alma al diablo), creo que sus presidentes tomaron la decisión y riesgo sin consultarlos.
Hoy me preocupa lo que pueda hacer DAP en junio (con tal de una reelección podría traer por 6 meses o un año jugadores imposible de pagar y podría ser tan malo como no hacer nada y dejar a este plantel) pero también me preocupa no tener una dirigencia que plantee este tipo de nuevos paradigmas y necesidades reales que tiene el club o que no sean los temas reales de discusión en una elección.
Por Charro.












