"Se pueden arreglar campeonatos enteros, como el de Boca de Ischia." Javier Ruiz árbitro "Ehhehh, eh yo pienso de que ehhehh eeeehh (?)." DAP "No estén cagados." Daniel Passarella

viernes, 14 de noviembre de 2014

Caos, locura e irresponsabilidad

Dirigentes impresentables planteando soluciones increíbles y tomando decisiones imposibles

Estas semanas estan pasando varias cosas ¨raras¨ y difícil de explicar. La muerte de Grondona dejó un vacío de poder y nadie sabe como reemplazarlo pero lo peor de todo es que todos quieren llevar agua para su molino. Toda lucha de poder suele ser sanguinaria y deja secuelas pero al mismo tiempo no puede ser demasiado injusta porque sino dejará huellas demasiado profundas.

El desconcierto es tal, la deslealtad es tan profunda, la sed de poder tan interesada y la falta de escrúpulos tan notoria que cualquier alianza y medida es posible. El martes las noticias sobre el fútbol argentino eran tan increíbles que nadie sabía qué pensar o a favor de quién se podía estar; incluso muchos estaban en contra de alguien (ya sea en AFA o respecto a Merlos) pero empezábamos a decir ¨pará, se te está yendo la mano¨.

Para empezar, el martes se planteó fuertemente si se mantenían los 10 ascensos (¡?). Parecería que se acordaron un poco tarde para mostrar su disconformidad (tan tarde fue que no quedó más remedio que dejar todo como estaba por la reacción de varios clubes y por las consecuencias legales y planificar el nuevo engendro. Así intentaron elegir el mal menor). Tan loco como este manotazo de ahogado son las nuevas declaraciones de Merlos (no le quedó más remedio que salir a llorar, pedir perdón y mostrarse como un corderito mojado) y toda la campaña mediática que se vivió alrededor de su actuación y del accionar del presidente de Lanús (con su insólita y vergonzosa defensa que ni siquiera pudo mantener durante el tiempo de la conferencia de prensa). Solamente con estos 3 hechos el desconcierto general es absoluto. La interna por el poder de AFA, un jefe sindical (de un grupo de árbitros) que deja mucho que desear y un sospechoso arbitraje terminan siendo un cóctel muy extraño.

Lo que hizo Merlos el viernes planteó un antes y un después (las discusiones, el ánimo de los hinchas, las puntuaciones y expectativas de cada equipo, la posición del sindicato, las opiniones de los dirigentes de los clubes, la grieta entre dirigentes en la AFA, la desconfianza generalizada, la opinión del colegio de árbitros...) pero además llenó de interrogantes al fútbol. Por un lado planteó una situación indefendible (hasta Barros Schelotto debió callarse) pero al mismo tiempo se produjo un ataque sospechoso. Que los hinchas ataquemos y hagamos bromas interminables es parte de la lógica ante un hecho más que llamativo, que los dirigentes se planten a buscar respuestas, plantear castigos e investigar si hay algo turbio está en la lógica, que haya un Colegio de árbitros investigando también sería lógico... que el jefe sindical ataque con tanta saña es raro, que el Colegio de árbitros ataque públicamente también esconde algo turbio.
Un árbitro impresentable creando una situación que lo muestra como corrupto o el más inepto

El ¨error¨ de Merlos es indefendible e inexplicable (tanto que el propio árbitro no pudo defenderse más allá de, practicamente, decir que tiene a su madre enferma y que el arbitraje lo sacó de la indigencia). Hasta el gol del empate y los 5 minutos podría haber entrado en la categoría ¨dudoso¨ y discutible (podría decirse parte del ¨folclore¨), pero el minuto adicional que se amplió en la realidad hasta que Lanús convirtiera un gol (fue bastante después del minuto adicionado) y que ese gol fuera con la mano (delante de la posición del árbitro que estaba a uno o dos metros), sale de la categoría ¨tolerable¨ o discutible. A partir de ese momento se trataba de justificar lo indefendible y plantear de alguna forma el famoso ¨no se puede manchar la honorabilidad de un árbitro¨ (algo que intentó hacer el propio Merlos). Que la cara visible del sindicato (Marconi es el mismo que impuso sus árbitros para romper una huelga impuesta por el sindicato de árbitros, así consiguió el favor de Grondona para acercar árbitros sin experiencia ni categoría) empiece a atacar encarnizadamente a su hombre es muy raro (tanto que eleva las sospechas). 

En un principio pensé en la inoperancia del árbitro y que tal vez había hecho un arreglo, luego de los dichos de Marconi empiezo a pensar que hubo un arreglo y que los superiores no recibieron la tajada (en esos ámbitos tienen muy claro lo que es posible y lo que no es posible, saben cuales son las medidas discutibles para la gilada pero que en realidad demuestran los arreglos previos. Casos notorios terminan siendo los de Lousteau ante la bosta o Pezotta ante Belgrano). Un ataque tan feroz de los hinchas es lógico, que lo haga el sindicato demuestra que le soltaron la mano por alguna razón (hubo peores burradas en la historia, como Madorrán cantando una canción de la 12 antes de empezar un partido, situaciones definitorias no cobradas estando frente a la jugada...).

Lo del presidente de Lanús (ingresando al campo de juego para ¨separar¨ y que lo haga con un custodio que tenía un arma escondida) deja mucho que desear pero sus declaraciones posteriores (diciendo que todo era armado por el periodismo y que el arma en realidad estaba descargada) también muestran el nivel de dirigencia (probablemente era el principal candidato para suceder a Grondona) y la diferencia que hay entre el Padrino y estos presidentes de clubes modelos (el primero se te ríe cuando le decis hdp, los segundos arreglan con la prensa, se hacen las carmelitas delcalzas y se muestran ofendidos cuando le demostras que son unos hdp iguales a los otros mafiosos).

Capítulo aparte merece lo que está pasando en AFA y que es el otro eslabón en la reacción a lo que pasó con Merlos. El peor pecado de un árbitro debe ser el de ser obvio en sus intenciones; se le puede perdonar errar groseramente pero no que lo haga con alevosía, metiendo en un problema a sus superiores y especialmente dejando en evidencia a todo el engranaje. La actitud de los dirigentes y árbitros (los colegas tampoco lo defendieron) deja en evidencia que algo pasó en ese partido y que eso se juntó con otras circunstancias. Veremos si este suceso se descubre algún día y sabremos cuanto influyó en la definición del torneo.

Por Charro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ah, esta mañana escuché en la radio que en la legislatura porteña está entrando un proyecto de ley para cambiarle la categoría urbana a los terrenos circundantes a la casa amarilla, promovido por gente común a boca y al pro, con el fin de agrandar la cancha.

A nosotros son ceden un callejón de 200 mts y ellos se "regalan" la ampliación de la cancha.

Saludos
Aledb

Hernan Dardes dijo...

(Leí lo de Casa Amarilla, viene de hace rato y parece que al fín lo van a conseguir)

A mí me sigue resultando extrañísimo lo de Merlos. Yo vi el partido y sinceramente, si lo que quería era ayudar a Lanus, podría haberlo hecho antes en una jugada en la que Lautaro Acosta se tira (para variar) en un cruce de un defensor que va al piso. No era penal, pero de cobrarlo conseguí el mismo supuesto objetivo y no quedaba tan en evidencia: sería una jugada "polémica" y poco más. El método elegido para la supuesta ayuda tampoco tenía 100% de eficacia: el arquero de Arsenal pudo haber tomado alguno de los rebotes y terminaba 2-2. O realmente no sabe nada, se abatató con la protesta, quiso mostrar autoridad y la embarró más, o le avisaron tarde de cómo debía proceder (las "cucarachas" entre árbitros permiten cosas que de otra manera quedarían evidentes), o ni siquiera saben ser eficaces para cumplir con un acuerdo previo y lo ponen en evidencia. O lo puso en evidencia a propósito porque no quería cumplirlo, que se yo, hay mil variantes de explicación ante lo grosero y absurdo.
Lo cierto es que fue Lunati el que dió en el clavo: los problemas para Merlos van a ser si Lanus sale campeón. Por lo pronto el primero de Tigre fue offside y creo que el Mellizo da por compensado el asunto con eso, ja!


(A esta hora sabemos que Teo juega la ida de la sudamericana. Opino que nos ayudó más la presión de Atlético Nacional por Cardona que cualqueir gestión que haya podido hacer Enzo)