"Se pueden arreglar campeonatos enteros, como el de Boca de Ischia." Javier Ruiz árbitro "Ehhehh, eh yo pienso de que ehhehh eeeehh (?)." DAP "No estén cagados." Daniel Passarella

domingo, 6 de septiembre de 2015

Colocando cada cosa en su lugar nos vamos prendiendo

Intratable Alario, ilusiona su presente

La historia de River Plate frente a Chicago marca que por alguna extraña razón siempre lograban complicarnos los partidos (así como en un tiempo también lo hacía Godoy Cruz y este plantel logró poner todo en el lugar que corresponde). De los 16 partidos, solo 2 se habían jugado en Mataderos y en ninguno se había ganado (demasiado pocos partidos como para marcar una tendencia) pero en esos 16 partidos nos llevaban 1 victoria más (5 a 4). Es cierto que cuando se juegan puntos importantes, las estadísticas quedan más al margen que en otras oportunidades pero también es cierto que cuando a River Plate alguien le dice que tiene más victorias, por una cuestión de honor se debe subsanar esa pequeña falla histórica.

El sábado se había cumplido el primer mes de la obtención de la copa Libertadores y la serie sin victorias se había alargado más de lo previsto o permitible si se quería tener chances en el campeonato. Como todos ya sabemos, la presión de tener que ganar no le es ajena a este plantel y no suele ser un problema (de hecho es un buen incentivo), por eso se iba a Mataderos con los antecedentes en contra (otro antecedente que logró romper este grupo es la maldición de perder el partido previo al superclásico, una mala costumbre que era preocupante) pero con muchísima confianza. Se sabía que sería una cancha complicada y que Chicago esté muy necesitado de puntos por lo cual se la jugarían como una final para conseguir un envión anímico de cara a la última recta del torneo que los tiene en el último lugar y cerca del descenso.
Apuntando para convertir el tercer gol (su tercer gol)...

No extrañó que los locales salieran con todo el ímpetu y que intentaran presionar la salida (una costumbre de todos los equipos que enfrentan al campeón de América), fue una ráfaga de presión y desborde que de a poco se fue equiparando aunque no se encontraba la tranquilidad para manejar la pelota. El partido se hizo de ida y vuelta, muy rápido, de cierto peligro (Chicago tuvo 2 tiros en el travesaño y varias veces cabecearon dentro del área) y con cierta paridad en el juego hasta que Alario hizo una jugada sensacional dentro del área para convertir el primer gol. Un segundo gol típico de golaeador (le quedó un rebote para empujarla al arco) parecía sentenciar el partido pero nada estaba dicho en un partido tan extraño y mal jugado por River Plate.


Este plantel tiene más recambio pero también es cierto que hay muchos jugadores sin tanto trajín y Gallardo tuvo que hacer un ¨invento¨ para armar el equipo. La defensa (punto fundamental del equipo) quedó muy desarmada. Con la venta de Pezzella y FM6, la zona de más recambio paso a ser una zona algo ajustada; ante las lesiones de Mammana y Vangioni más las ausencias de Kranevitter, Balanta y Mayada por ir a sus selecciones, la defensa fue rearmada bajando a Guido Rodriguez como central (junto a Maidana) y se dejó a Mercado y Vega por los laterales, mientras que Ponzio fue el mediocampista que debía cortar el juego rival. El resultado fue que los jugadores de Chicago llegaban cómodos por los laterales, no había marca por el centro, Rodriguez estaba muy lento y Maidana no se acostumbraba a su nuevo compañero. La defensa se complicaba mucho ante un rival rápido pero lo peor de todo fue en los centros al área (ganaban siempre los locales). Una jugada desafortunada sobre el final del primer tiempo puso las cosas en la mínima diferencia.
El gol de la tranquilidad

En el segundo tiempo Gallardo decidió solucionar los graves problemas defensivos que teníamos con un solo cambio, hizo entrar a Mammana (que estaba recuperado de la lesión pero sin prácticas), sacó a Ponzio (había jugado muy mal pero además tenía una amarilla y peligraba para el próximo partido) y colocó a Rodriguez en su puesto natural. Con ese cambio se manejó mejor la pelota pero siguió siendo muy endeble la defensa (fundamentalmente en los centros), todo fue complicado (ellos perdieron goles y Saviola perdió una muy clara, parece empecinado en no convertir) hasta que Alario volvió a defenir muy bien en un contraataque y simplificó el trámite. En ataque River Plate tuvo aciertos y desaciertos pero tuvo la gran efectividad de Alario. Lucho, Pisculichi, Saviola y Martinez tuvieron mucha voluntad y algunos momentos interesantes pero también perdían pelotas peligrosas. Ni siquiera el 3 a 1 daba mucha tranquilidad pero con el ingreso de Driussi se marcó el cuarto gol (muy buena asistencia de Pity) y así se terminó con mucha tranquilidad un partido que había sido muy complicado y fundamentalmente mal jugado.
Alario convierte el gol y sale a festejar... una buena costumbre que debe continuar


Al terminar el partido todos estuvieron de acuerdo en que este partido debía ganarse como fuera si se querían mantener las esperanzas de pelear el título. Todos saben que se le deberá ganar a los bosteros y los demás partidos si queremos mantener las posibilidades (los 4 equipos que están adelante nuestro deben jugar entre sí). Es una luz que este equipo no debe desaprovechar, es la oportunidad de golpear nuevamente a los bosteros y retrasarlos en una lucha que la creían ganada de taquito, es la oportunidad de mantener la racha y de reencontrarnos con el camino del buen fútbol y la pelea por el título, es la oportunidad por volver a sentir la seguridad y la tranquilidad de estar transitando el buen camino.

Por Charro.

4 comentarios:

Agustín Ovejero dijo...

Resultado inmejorable dadas todas las condiciones previas.

Un equipo totalmente parchado e improvisado, pero también un preludio de lo que viene luego de que el Mundial de Clubes termine. Este equipo necesitará reforzar defensa y mediocampo y encontrar otro delantero de peso (lo de Alario es una grata sorpresa).
Partido raro con altibajos en el nivel de los jugadores durante el desarrollo y varias ausencias por lo de siempre. Sacamos un resultado tal vez algo injusto con el desempeño propio y ajeno pero victoria al fin, de esas que tuercen un poco la vara como lo fue con Guaraní luego de la Copa América.

Gallardo guardó a Ponzio, Mora y Viudez y se sumarán los jugadores que están con las selecciones. Sigo pensando que en las paradas difíciles prefiero a Driussi sobre el Pity porque tiene mejor juego defensivo. Ayer el Pity (como siempre) desaparece una vez que el equipo pasa a defender y ser presionado. Bertolo otra vez lesionado (al final parece que nos compramos un paquete) y aprovechar el buen momento de Alario.

Como dice Charro esta es la chance definitiva de encaminarnos. Vamos de punto lo que es una ventaja, pero como este clásico es un partido aparte no creo que influya mucho como se llega. Hay que ganar, ya que se dieron el gusto de pasarnos en el primer corto y además porque hay que retribuirles el condimento!

Vamos River!

Anónimo dijo...

Lucas Alario me recuerda como goleador al primer Cavenaghi y al Pipita de sus inicios. Ambos muy efectivos, el último una gacela (que con el paso del tiempo se convirtió en un caballito regordete que sigue y sigue jugando en la selección...)
Espero que Bertolo explote en cualquier momento (en el buen sentido). Recordemos que Mora no tuvo un buen inicio.

Saludos!

ML

NIcolas Salerno Ercolani dijo...

Insisto que Gallardo está buscando la versión 3.0. Con la llegada de Casco no sería raro que Vangioni pase a jugar como mediocampista izquierdo, dado que Bertolo entre lesiones y partidos donde pasó casi inadvertido, no convence en la posición. Acuerdo con Agustin que en ultima instancia el pibe Driussi demostró más condiciones para jugar ahí que Martínez. Pero me gustaría verlo jugar de segunda punta al Piti, que para mí es un jugador especial para meterlo en los ultimos 30 minutos, para aprovechar las piernas cansadas del rival y exterminarlos con la velocidad.
Alario por su estilo me hace acordar más al Crespo de River, que también era más gacela que el percherón que luego vimos jugar en Europa.
Que cosa, hace 3 meses nos sobraban centrales de calidad, el domingo en mataderos tuvimos que improvisar un 5 de 6, lo que todavía nos habla de algunos errores a la hora de pensar el plantel. Ahora que se va el pibe Boye, solo queda Saviola como recambio de Alario como 9 posicional

ADN rojo y blanco dijo...

Angelici muy suelto de cuerpo declaró "tenemos que ganar como sea", dejando en evidencia el espíritu totalitario y la falta de cultura de la dirigencia bostera apadrinada por Mauricio Macri: No saben perder.

Son como nenes de mamá que cuando saben que van a ser derrotados se encaprichan, lloran, patalean, tiran gas pimienta y apelan a cualquier otra violencia en lugar de reconocer gallardamente la victoria del otro. Es el sello macrista que tienen impreso y el domingo volverá a salir a la luz cuando los volvamos a derrotar en el Monumental: MALOS PERDEDORES !!!